viernes, 1 de septiembre de 2006

Política social...

Miles de personas acompañaron al Ing. Juan Carlos Blumberg en una manifestación en la Plaza de Mayo, Capital Federal. Hubo llantos, emociones, hubo de todo. Hubo postulados políticos, claro. ¿Hasta qué punto un reclamo es genuino y cuándo podemos descubrir en su trafondo otras intenciones? ¿Busca Blumberg proyectarse para una futura candidatura?

Francamente, no me importa. Lo que si me puede llegar a quitar el sueño es ver como se tergiversan los valores, como se usa el dolor de padres, hermanos, hijos y amigos de "víctimas de la inseguridad", como le llama este señor a los fallecidos o desaparecidos en diferentes tragedias, y me molesta de sobremanera que se explote esta imagen triste de doloridos seres cercanos para ejercer presión política, mediática y simbólica, sobre todo.

Fuente: LaNación.com

No pretendo tratar de disminuir la verdadera envergadura que tiene hoy en día en nuestro país la inseguridad en general. Pero usar estos hechos para beneficio propio es grave. Y dejarse convencer es aún peor. Ya sea por ignorancia o por alguna otra situación personal, millones de personas están dejando que les impongan una imagen de este nuevo héroe patriota que mediante la aplicación de nuevas leyes más firmes y más duras pretende curar un mal que viene de mucho más abajo.

Tratar con represión la delincuencia es aumentar el problema, es vez de disminuirlo. No creo que sea tan difícil de ver: pese a lo que digan las estadísticas que sostienen que algunos presos de hecho se reforman luego de una pena carcelaria, son la minoría, y aumentar el número de prisiones y reformatorios juveniles no va a servir de nada si no lo ayudamos con políticas sociales de fondo, que erradiquen conflictos que se dan en todos los ámbitos y sectores sociales de la vida cotidiana.

No pretendo yo dar la solución en un pequeño escrito como éste. Simplemente quiero plantear una visión que me parece se está escapando al grueso de nosotros. No me pongo en posición de erudito por ello tampoco, sólo quiero tratar de buscar una guía que nos ayude a desenmascarar un reclamo de corazón por puro dolor de otra mentira política más.

5 comentarios:

alberto lindor dijo...

Me interesa sobremanera ingresar en este espacio para tambien, desde mi óptica emitir opinión propia y no dirigida por ningún tipo de medio. Ciertamente que, al estar alejado de los lugares de los hechos, uno forzosamente debe buscar algo de información y dado que tenemos una idea a priori de las ideologías imperantes en cada medio( empresa). podemos intentar buscar algún atajo a la verdad de quien escribe teniendo en cuenta que esa verdad nunca es totalmente objetiva. Lo felicito por este espacio al que haré mío con todo el respeto que merece para tener ese sitio de opinión que hoy me hace tanta falta. A.L.O.

alberto lindor dijo...

mi opinión sobre la marcha de ayer a Plaza de Mayo trataré de resumirla aunque no puedo dejar de lado algunas precisiones previas.
En primer término sostengo a ultranza que no debe existir un dolor mayor para un padre o madre que la desaparición de un hijo. Más aún si ello se produce dentro de la característica de tragedia que revistió el caso Blumberg.
Dicho esto debo decir que comprato en lo general la búsqueda de justicia de ese padre atribulado. Pero al ser atribulado, el juicio , pienso, puede a veces no ser el mejor pues proviene de alguien que tiene su vida ya destrozada. Creo que hay corrupción atroz en la justicia, en la política, en las instituciones, en el periodismo y hasta seguramente en nosotros. No creo en modo alguno que Blumberg busque rédito político, lo que no significa que no lo busquen otros que sí tiene apetencias políticas y por sí mismos no tienen la convocatoria que es patrimonio inegable del ingeniero. Ël es muy reiterativo y tiene un discurso casi automatizado pero lo veo como resultado de sus prioridades: lograr el castigo de los culpables de la muerte de su hijo.
Considero canallezca s las acusaciones oportunistas del sinvergüenza de Delías, por otra parte indiscutible personero gubernamental del más alto nivel.decir que Blumberg se recuesta sobre el cadáver de su hijo para trepar posiciones políticas sólo puede ser visto por un canalla que no trepidó en montarse a upas del poder con tal de él conseguir sus promociones espúreas.
No hubiese estado de acuerdo con que a la marcha vaya ni Castells, y hasta creo no oportuno la presencia de otras figuras de la política léase, López Murphy, y algunos más, tampoco la presencia de Cecilia Pando, Macri, Bullrich y otros que pueden que sean adherentes a las propuestas del Ingeniero pero la circunstancia hacía prudente que ellos no estén en el lugar y sí la gente común, los que se representan a sí mismos a su dolor y a sus propias circunstanias.
Pérez esquivel, lastimoso. Todos tienen derecho a plantear sus conformidades o disconformidades pero también las circunstancias hacían prudente que haga su propia convocatoria no coincidente con la de Blumberg.
De hebe de Bonafini no se puede esperar otra cosa que un lenguaje soez, canalla y alejado seguramente de madres verdaderamente dolidas que llevan su dolor con dignidad y no con improperios.
Las propuestas de ayer han sido si mal no recuerdo más concretas que las anteriores y, al decir del inefable Delía más exactas y las interpretaciones sui géneris que hace sobre el tema de las balas de los menores y otros hay que dedicarele mayor espacio y tiempo del que dispongo por el momento. Lo haré mañana.
El comportamiento de Kirchner y su séquito de adulones es propio de ególatra, dictador democrático"""" y hasta pequeño tirano característica que lo coloca a distancia más que considerable de Scioli quien, con sus pro y contras ha sido siempre más coherente que el Jefe.
Lástima, como dice Blumberg, si le va mal al presidente nos va mal a nosotros.
En cuanto al estado de inseguridad no solamente hay que ver lo que ocurre en Capital federal y Buenos Aires, Aquí , en Catamarca hemos sido víctimas de " jóvenes imberbes" que mataron a Blanquita en su indefensión surgida de la bondad de su persona, el asesinato del Dr Castillo, reconocido homosexual quin hasta hace poco tiempo aún permanecía en la morgue por falta de parientes que lo sepulten, todo ello rodeado de una justicia que ve con malos ojos a desconocidos que tienen un accidente automovilístico y con resultados de muerte circunstancial y no deseada de alguien, y son condenados con dureza, mientras que a un hijo de ex vice gobernador, ex presidente de partido político ( Varios), ex diputado, ex senador ex ex, con doble crimen en estado de ebriedad se le da leve condena y se le prohíbe conducir por un tiempo prudencial cuando ello fue el arma mortal que utilizó para aniquilar dos vidas.
Sigo luego o mañana.
Muchas gracias al dueño de este sitio que me permite volcar mis sentimientos más espontáneos.

Ale dijo...

Poniendo el eje de la cuestión en Blumberg, hay otras cosas que, me parece, merecen mayor análisis que el del simple dolor de padre.

El Ingenierio Juan Carlos Blumberg pertenece a un estrato que no se intimida para buscar un bienestar o podería económico que le permita avanzar escalafones muchas veces a costa de masas que no representan más que un vago número de indigencia para algunos.

A ese punto de vista voy: si no hubiese ocurrido la tragedia que azotó a esa familia, que desde ya no tiene calificativos ni perdones, estoy seguro que no habríamos visto a muchas de las personas de clases media y alta que hubo en este reclamo. Quizás sea porque hace falta tocarlos para que lo sientan, como pasó cuando le metieron la mano en el bolsillo con el corralito al ahorrista común. Pero me parece que lo que se está tratando de lograr no tiene un sustento firme, busca soluciones rápidas y que pasarán de largo como muchas reformas de nuestro país, que no llegan a nada por buscar tapar superficialmente daños mucho más profundos que un chico que anda con un revólver por la calle.

Personalmente no me pongo del lado de D'elía, ni de Pérez Esquivel tampoco. Es una posición distinta, otra visión que me parece no se está tomando en cuenta: la de mejorar para todos. No propongo que a Blumberg se lo canonice ni tampoco que se lo crucifique, sino que se encuentre un lugar y una solución de fondo para todos y cada uno de nosotros. Acá, allá y en donde sea. Je. Mucho pedir, no?

alberto lindor dijo...

Ale: El dolor de un padre que pierde a su hijo de modo tan dramático ocualquier otro, no es una cosa simple.

Ale dijo...

No estoy diciendo que lo sea. Si digo que éstas no son reacciones de dolor, por lo que me parece...