Los delirios de grandeza ya son marca registrada de toda la humanidad. Acá hay algunos que no tienen ninguna intención de llegar a ningún lado. Simplemente quedar en algún lugar.
lunes, 23 de noviembre de 2015
Sensaciones...
Es cierto que no volvemos a los '90. Muy cierto. No creo que tengamos con 2001 pronto, tampoco. No es lo mismo venir de 20 años de gobiernos militares, democracias debilitadas con hiperinflación y desestabilizaciones y una década de furioso neoliberalismo destructor de industria nacional.
Venimos de 12 años de recuperación de industria y mercado interno. De suplantación de importaciones. De desarrollo económico. Con pros y contras, con ventajas y desventajas, con aciertos y errores. Pero la verdad es que la situación del país hoy no es la del '99. Es mejor, la mida quien la mida, con el indicador que más le guste. Y espero que el resultado de este cambio tampoco sea el mismo que aquella vez. Tenemos una sociedad más politizada, más involucrada, menos ingenua. Tenemos medios desenmascarados, poderes reales desnudados de su velo de impunidad.
Creo que no nos esperan los cuatro años que podrían haber sido, pero estoy dispuesto, al igual que mucha gente, a defender lo logrado e ir por más. Sin chicanas políticas, sin Cámporas, sin globos de colores. No soy optimista, pero tampoco estoy resignado. Como buena vida en democracia, desde el 10 de Diciembre me toca ser opositor, y lo seré con mucho orgullo, aceptando los aciertos y criticando los errores. Reconociendo lo que se pudo haber hecho mejor o lo que se hizo mal.
Pero me quedo con una idea: no fueron 12 años en vano. No serán indiferentes en la historia Argentina, y por eso estoy agradecido. Creo firmemente que avanzamos muchísimo más de lo que retrocedimos, y por eso también creo que el cierre de este ciclo y el comienzo de uno nuevo no merece rendirnos. Por todo lo que se logró, por corregir todo lo que se pudo haber hecho bien, por ir hacia adelante, de cualquier lado de la vereda. Por la AUH, por YPF, por Aerolíneas, por la movilidad jubilatoria, por la industria nacional, por las fuentes de trabajo, por el aumento del consumo y la mejor calidad de vida de todos.
Gracias por tanto, perdón por tan poco, no perdamos la memoria, miremos para adelante y mejoremos todos.
sábado, 7 de noviembre de 2015
Modo Hippie ON...
Para mi, la opción que yo quiero es la mejor por obvias razones. Pero para otros la otra opción es aún más obvia por aún más obvias razones. Yo no soy dueño de la verdad y ellos tampoco. Lo único que es cierto, es que cuando todo esto termine, nosotros vamos a seguir todos remando en el día a día, tratando de hacer lo mejor para cada uno, para nuestras familias, para nuestro entorno, para la vida.
Estoy viendo muchas (des)calificaciones personales basadas en la elección política de cada uno. No está bueno. Mis amigos van a seguir siendo mis amigos con cualquier gobierno. No importa que tan desacertados yo esté convencido que ellos están en su decisión, y viceversa. Mi familia igual, mis conocidos lo mismo. Me encanta que podamos votar en paz lo que mejor nos parezca, aunque la decisión de la mayoría sea muy diferente a la mía.
Elijamos tranquilos. Votemos en paz. Vivamos lo mejor que podamos, que problemas en la vida vamos a tener todos, y suficientes como para andarnos haciendo enemigos por una elección. Seamos felices.
#ModoHippieOff
jueves, 1 de octubre de 2015
Motivos...
martes, 22 de marzo de 2011
La crisis de la que no nos contaron...
Día a día nos bombardean (sí, a nosotros también) con nueva información, con datos, números, estadísticas, opiniones fundadas e infundadas, pánico verdadero y del implantado, de todo un poco, sobre cada situación límite vivida en los países de Medio Oriente, o de cualquier nación que no tenga un régimen occidentalista (o que lo haya tenido, pero se le haya vuelto en contra a los que mandan).
Pero después de todo esto, no nos llega ni un mísero proyectil sobre otra revolución. Una sin violencia. Una que mueve los cimientos institucionales de la democracia misma y sale andando mejor que cualquier otro cambio de poder que hayamos visto.
La tan mentada crisis mundial que vino después de la quiebra de Lehman Brothers, trajo muchísimas consecuencias. Para países grandes y chicos. Y sobre todo para estos últimos. Islandia entro en bancarrota en el año 2008, nacionalizando sus tres bancos más importantes, el Landsbanki, el Kaupthing y el Glitnir, quienes tenían entre sus clientes mayormente a ingleses y estadounidenses. El Gobierno entro en el capital, la moneda se desplomó, y el FMI y los países vecinos comenzaban a inyectar capitales para paliar la situación, y de paso condenar a Islandia a una buena cadena de intereses eternos (los argentinos sabemos de qué se trata).
Con todo esto en mente, comenzaron a realizarse protestas pacíficas de ciudadanos que resultaron masivas, y que dieron con la renuncia no sólo del Primer Misnitro Geir H. Haarden, sino con la de todo su Gabinete, en manada. Y como si fuera poco, luego de un referéndum negativo al pago de los acreedores (el No ganó con un tremendo 93%), se comenzó la reformulación de su Constitución (que estaba casi copiada textualmente de otras de países nórdicos cercanos como Dinamarca), y hoy por hoy el Gobierno está conformado por una alianza (de verdad, no como las de acá) entre sociales-demócratas y una izquierda moderna.
Todo esto es un gran caso para estudiar y debatir días y días sobre cómo los cambios civiles e institucionales se pueden dar de diferentes modos, pero me parece que hay un tema que llama aún más la atención: ¿Cómo puede ser que a todos los medios internacionales y agencias de noticias se les haya escapado este pequeño suceso?
En El Imparcial, le preguntaron al Profesor Jaime Pastor -analista político y profesor de en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)-, sobre el tema. “Los grandes Ejecutivos europeos, como el alemán, el británico o el francés, temen el contagio y por ello propician el silencio”, sostiene el catedrático. Y es bastante creíble, dado que nos han privado de una información que se propagó solamente por la libertad de Internet para difundir.
En un mundo en el que el miedo es la principal herramienta de control y dominación vertical, es lógico que los temas de la agenda mediática se refieran al apocalipsis que se desatará en Fukushima, a las bombas atómicas de Irán, a la Guerra Santa en Medio Oriente, a las caídas de Gobiernos por una revolución violenta, a Egipto, a Libia. Ojalá podamos analizar esos hechos, igualmente importantes, con la seriedad y cautela que se merecen, pero sin dejarnos enceguecer por la cortina que nos imponen empresas que operan contra nuestro bienestar.
Más información en: El Imparcial y El Confidencial.
sábado, 12 de julio de 2008
El todo o la nada...
Vivimos pidiendo que frene la violencia en el fútbol, que el deporte sea tomado como tal y no con tanto fervor. Pero somos testigos constantes de este llamado a la pasión, a los sentimientos exaltados, al extremo. El que no gana no es nadie, el que no triunfa se vuelve sin nada, el segundo no existe, o peor, es un perdedor. Es difícil analizar eso sin caer en una visión ciertamente mediocre de conformarse aún sin ganar pero, tratando de esquivar eso, me parece que la mano de ser los mejores se nos está yendo un poquito.
Escuchaba el otro día en La Venganza... un pedacito divertido: si desde un medio masivo nos quemamos las pestañas para pedir por la paz y el fin de la violencia en las canchas, después no gritemos un gol desesperadamente durante cuarenta segundos como si fuera el fin del mundo. Es sugestionar al público. La misma voz que pide decencia es la que está por fallecer de la agonía ante un gol en el último minuto. Y eso contagia. Entonces no hay forma de pedirle al que está con la radio en la cancha que no le tire con un ladrillo al juez de línea si se lo está convenciendo de que es la vida o la muerte en 90 minutos.
Un par de noches atrás, y en medio de todo un debate filosófico (¿?), hicimos una analogía completa de la vida como un campeonato. Un torneo en el que jugamos una serie de partidos que podemos ganar o perder, y que van afectando unos a otros y al resultado global y final. Uniendo entonces las dos ideas, algo que no es alocado ni mucho menos, estamos ante una idea de que si no vencemos en cada una de las batallas de la vida, seremos unos fracasados. Y siendo que las derrotas enseñan muchísimo más que las victorias, creo que ahí es donde llegamos al problema.
Si la Presidente llama a los gritos a la unión del pueblo contra esos golpistas, si un líder gremialista tiene más presencia mediática que un periodista de opinión, si la editorialización de los tipos parados en la esquina anuncia todo el tiempo las catástrofes de la sociedad, si nos incitan a sentirnos argentinos y boicotear a los del país de al lado por una papelera contaminante del tipo de las que nosotros tenemos 17 en un mismo río, si un River vs. Boca tiene 11 veces (literalmente, diez veces) más infraestructura e inversión que una Feria del Libro...
No, no, no estoy justificando la violencia. Me refiero a la intención moldear pensamientos bastante mediocres (de los que nos sobran a todos últimamente) en cuanto a la pasión por el fin máximo.
Me fui a cualquier lado, había comenzado viendo un partido de tenis. ¿Vieron lo mal que hace trabajar un sábado a la mañana?
jueves, 17 de abril de 2008
Impasse...
martes, 11 de diciembre de 2007
Semejanzas...
Por motivos de fuerza mayor, estos últimos días me estoy empapando de la historia del país, de los hechos que nos marcaron y los personajes que dejaron grabada su huella en esas páginas. Y no voy a la fuerza mayor porque de otra forma no lo leería, sino porque esto me obliga a integrar varios autores, visiones distintas y un amplio espectro de datos. Examen final que le dicen, ¿vio? De todas maneras, lo que quiero recalcar es la cantidad enorme de similitudes y no tantas diferencias entre los hechos, actores sociales y realidades de la Argentina de inicios del siglo XX o comienzos del XXI.
Se puede comenzar desde varios puntos de vista, pero lo que me llama la poderosamente la atención es el manejo político de la masa, del pueblo. Desde el fraude electoral de 1870 en adelante, las sanciones de nuevas leyes a corto plazo, el manejo de la inmigración, la élite dominante del poder político y económico, la penosa distribución de los ingresos (principalmente sobre los obreros de fábricas y los peones de campo)... esos son algunos de los conceptos que, al día de hoy, podemos comparar encontrando menos diferencias de las que muchos se imaginan.
Primero que nada, es cierto, hay que entender los contextos. El marco de un nuevo país en constante desarrollo y crecimiento, con tasas de ingreso inmigrante nunca vistas, nuevos poderes productivos de exportación, con un mercado interno en expansión y una moneda que fluctuaba en su valor constantemente debido a los drásticos cambios en el rumbo económico, no es lo mismo que podríamos encontrar hoy en el mismo territorio. De todas maneras, se pueden encontrar muchos otros puntos en común que ayudan a entender que pasó en estos 100 años (más o menos) del medio.
En primer lugar, el manejo de una dirigencia política elitista, de pocos para pocos, solo fue interrumpida por gobiernos de facto o el proceso del General Perón. Ambos, casos que tampoco se podrían tildar de prósperos para la Nación, juzgados con el rigor de la historia, y en espectro amplio. En las ocasiones en que un gobierno democrático (incluyendo el peronista) estuvo en el poder, el manejo indiscriminado de los recursos estatales, el clientelismo político y los muchas veces corruptos pactos con sindicatos poderosos, federaciones muy influyentes, multinacionales millonarias (que datan de mucho antes de las famosas privatizaciones del '90) y los no menos terribles acuerdos entre la misma dirigencia, con beneficios siempre tan generosos con los responsables como perjudiciales para los verdaderos destinatarios.
También vale mencionar la actividad sindical, que por aquella época buscaba una franca reivindicación del obrero como trabajador, y que hoy es simplemente una organización de poder como cualquier partido político, e incluso mucho mayor.
Por otro lado, aunque la inmigración ya no es un problema (ni siquiera existe en niveles considerables, no así la emigración legal e ilegal) y los polos productivos son los mismos y no ha habido grandes descubrimientos de fuerzas productivas en los últimos 50 años, por lo menos, la moneda nacional ha seguido siendo fuente de innumerables conflictos y vaivenes en la economía nacional, siempre como consecuencia de problemas de fondo en las finanzas del Banco Central, del Ministerio de Economía o incluso de crisis externas que golpearon al mundo, como la que sacudió a México y que fue denominada por la prensa como "del Tequila". El peso fuerte, el peso oro, el peso argentino, el austral, los bonos provinciales, al portador, en metálico y varios títulos más, en papel moneda y en otros medios, han pasado con diversa suerte por nuestras manos en diferentes momentos de la historia.
A pesar de haber contado con más de una ocasión para generar el despegue definitivo del país, de fomentar las industrias pesadas que generen un sustento a largo plazo, de fortalecer los vínculos internos y las relaciones exteriores, las exportaciones y nuestra postura en el mercado internacional, la Argentina nunca pudo generar su propia identidad política y financiera y de esa manera definir un rumbo estable de miras al futuro.
Son algunos de los conceptos que parecen claves para poder comprender la actualidad de la Nación, y poder vislumbrar, aunque sea fugazmente, algunos de los próximos pasos en los años que vienen.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Viejas costumbres...
En el presente, la Unión Cívica Radical representa un claro ejemplo. Uno de los dos partidos históricos de nuestro país atraviesa conflictos internos que denotan una pobreza de criterios bastante alarmante en sus integrantes. Y si no es juicio lo que les falta, es simplemente inteligencia para unirse ante adversidades, para oponerse a lo que no apoyan.
El creciente fortalecimiento del nuevo Frente Para la Victoria, comandado por el casi ya ex Presidente de la Nación, Nestor Kirchner, ha forzado a reformular ciertas prácticas políticas actuales, y esto no ha sido bien manejado por la oposición. Lejos de conformar un brazo que pueda plantar batalla en los comicios o en la vida burocrática diaria, el partido fundado por Irigoyen y Alem se ha ido fraccionando hasta quedar sin una forma o dirección definida en el plano político.
Y en esta división, surge un hecho más que curioso: la condena por parte de tradicionales y conservadores hacia los demoninados radicales "K", dirigentes que (según ellos, sin abandonar su ideal original) han forjado una cierta cercanía con la vereda de enfrente, motivo suficiente para ser separados incluso de sus puestos en la UCR.
Personalmente, ni condeno ni aplaudo esta decisión. Si bien no estoy de acuerdo con los lazos "afectivos" entre bandas opositoras, tampoco veo con demasiado desagrado la conciliación de la clase política. Si nos roban, que sean todos amigos, por lo menos. El problema de falta de aprendizaje que me llama la atención, es que esto ya ha sucedido en la historia, y no es nada nuevo.
En la creación misma de la Unión Cívica, rápidamente hubo un quiebre: los cívicos nacionales y los cívicos radicales. Los primeros, liderados por Mitre, consiguieron acuerdos con el gobierno conservador del momento, y ocuparon varias bancas de los puestos públicos, mientras los segundos reivindicaban su lucha contra el fraude electoral y el sufragio de votos cantados.
Esto es simplemente una reseña de otro hecho que nos muestra como repetimos los errores pasados y refregamos en nuestras mismas caras las torpezas que nos llevaron de granero insustituible del mundo a basurero oficial del planeta. Con errores y conductas infantiles como éstas, seguimos por un camino sinuoso y complicado.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Casi redondo, por donde se lo mire...
Y así fue que le dieron más fuerza de la que jamás hubiese podido reunir una agrupación política con todos los fines de lucro que se puedan imaginar, y algunos impensables también. Con el orgullo de haber marchado con honor, con orgullo, por el bien de la sociedad, muchos vuelven a sus hogares con la satisfacción del deber cívico cumplido. Han expresado su opinión. Se han hecho ver y escuchar...
...al menos por televisión, ya que el Gobernador no se encuentra en la ciudad y el candidato electo está de gira por el interior festejando su triunfo. La movilización más grande de los últimos meses fue promovida desde el puro amor propio de ciudadanos libres de todos y cada uno de los que fueron, explotado a la perfección por los responsables de la lucha legal de las urnas. Lo lamentable, es que la repercusión que vaya a tener en la realidad, en lo concreto, es el mismo que el estreno de Duro de Matar 4. Porque al día de hoy, no veo más efectos que un tránsito congestionado y pocos detalles más. ¿O de verdad alguien cree que una protesta de este estilo cambia algo? La Justicia no va a aparecer solo porque caminemos todos juntos diciendo que la queremos. Además, el objetivo no lucrativo se cae a pedazos en instantes, cuando el perdedor se asoma a dar la cara, y gritar a los cuatro vientos que les han robado el sueño.
Según la Policía, había 20.000 personas. ¿Según los organizadores? 50.000. Claro, tiene más peso mediático el número grandote. No importa si había 20.001 o 35.000, el hecho es que hay que inflar y darle peso al hecho. De esa forma se reposiciona todo el movimiento luego de una derrota (justa o no) en vista de las próximas elecciones, y fortalece el apoyo popular en caso de que la revisión de las actas den vuelta la tortilla. El plan raya la perfección, así lo hayan hecho adrede, o no. Merecen ser aplaudidos. La manipulación de la masa la han aprobado largamente, y es una de las materias obligatorias para gobernar y salir impune. Enhorabuena!
El Presidente de la Nación se lava las manos, el candidato electo festeja. El opositor, también. El tercero en discordia y casi olvidado, no oculta su satisfacción tampoco. El recuento sigue, parece una situación en la que todos ganan. Excepto por un leve detalle: tal cosa no es posible.
sábado, 11 de agosto de 2007
En fin...
Para llegar a esta decisión tuvo que meditar mucho, tomar un retiro espiritual para recibir cartitas de sus seguidores, pedir perdón en un confesionario (no el de Gran Hermano, pero por la poca seriedad de este asunto, es uno bastante similar, diría yo) y recibir fuerzas de su difunto hijo, la luz de sus ojos.
Apoyándose en el trampolín de sus amistades con Mauricio Macri, su postura sobre los casamientos entre homosexuales y su declaración a favor del ex-represor Patti, va forjando una plataforma que cae bien en un gran sector de la sociedad: la clase media-alta.
De esta manera, comienza un número más en este circo de país y mundo, y puede terminar de cualquier manera. El grueso de la gente nunca aprende, por lo que no tendrá reparos en votarlo. Seamos coherentes: entre un político mentiroso y un señor común mentiroso, no es mala idea quedarse con el segundo. Pero en ese caso, no esperemos que el rumbo vaya a cambiar, que nada mejore ni en el corto, ni en el mediano, ni en el largo plazo. Acéfalos idiotas que buscan un nuevo líder son capaces de todo. Y esos somos nosotros.
jueves, 14 de junio de 2007
El Licenciado, el Ingeniero...
Tiempo después, la historia parece repetirse, como los actos de magia en la escuela para magos de Harry Potter.
Hace unos años, la sociedad se horrorizó con el caso del secuestro y asesinato de Axel Blumberg, un joven de clase media - alta, caso todavía irresoluto. Desde aquel entonces, la figura de su padre, el Ingeniero Juan Carlos Blumberg, quien en su dolor y búsqueda de justicia (para algunos), llegó a movilizar a miles de personas en la Plaza de Mayo en una jugada magistral. Sé que en la forma de expresión me puedo mostrar tendencioso, pero desde entonces me pareció clara la movida política basada en el dolor social y desde entonces cada día sólo he visto pruebas de que estaba en lo cierto.
Primero reuniones con el Presidente para proponer medidas de seguridad (las conocidas como "mano dura"). Acercándonos en el tiempo, lo vemos saludando a un candidato a Jefe de Gobierno y ayudando a propulsar su potulación (hablo de Macri). Este gesto, cada día mas alejado del centro presidencial, no le hizo ganar muchos amigos, según parece. Justo cuando se comienza a perfilar como un rival directo de Daniel Scioli, sale a la luz que su título de Ingeniero no es tal, sino una habilitación en alemán (como si eso marcara una diferencia notable) que le permite desarrollar tareas profesionales en fábricas.
Más allá de mi descreimiento natural por el señor Blumberg, no me impresiona que esto se conozca cuando se aleja de los sectores oficialistas, sino lo que podemos estar perdiéndonos de los que todavía están en aquel lado de la fuerza, de los que no abandonan el bando del poder. No vaya a ser cosa que dentro de 10 años recién nos enteremos que los que estaban hoy a cargo no tenían terminada ni la secundaria. Bah, aunque con la clase dirigente que tenemos, tuvimos y seguramente vamos a tener, el nivel de estudios alcanzados pasa a ser algo irrelevante siempre. Así estamos.
domingo, 3 de junio de 2007
Condición necesaria...
Siempre se toma al voto como la manifestación de la voluntad de la sociedad. Y no está errado, pero si incompleto, el concepto. La voluntad puede ser moldeada, manejada y modificada con herramientas de persuasión social, comunes en la clase dirigente de la actualidad en cualquier rincón del mundo. Esto no es ningún secreto, pero si parece que es un dato que se olvida fácilmente. Por lo tanto, hay otros aspectos a tener en cuenta, en mi forma de ver. La educación, los medios de comunicación y hasta el mercado.
No podemos esperar que un país que le da la derecha a "Bailando por un sueño" vote a conciencia. Y no es un dato menor o un mero resentimiento personal hacia el show: la mujer del principal gremialista del país baila en el caño como una de las prosti-vedettes que también participan. Si esto representa al programa más visto de la Argentina, estamos mal.
Si el nuevo PJ busca acaparar todos los poderes de la mano del nuevo pingüilíder y señora, la UCR intenta resurgir de las cenizas luego de la erupción del 2001, y los partidos obreros y de izquierda se ramifican de a decenas, no tenemos ni una sola estructura sólida que busque el establecimiento fuerte y organizado que necesitamos. No estoy pidiendo otro golpe militar, para mis amigos socialistas...
La juventud hoy está dividida entre el "no me importa", el "realmente no me importa", el "ni idea", y la abrumadora minoría "estamos en el horno". Cada uno con sus prioridades y mentalidades, algunos más pensantes que otros, una parte mas consciente de la realidad que otras, todos por su lado. Y si no viene un cambio de raíces, una modificación en el comportamiento general, no se vislumbra una solución ni siquiera a largo plazo. En ese aspecto, el voto es lo menos importante del problema, y lo que menos puede llegar a cambiar en todo este tiempo. Porque sin cambio de actitud, no hay cambio real.
En ese caso, mirar hacia el norte, el sur, el este o el oeste no significan nada. Tomar conciencia del nivel de la corrupción política tampoco, si no intentamos cambiar desde hoy o, mejor, desde ayer. Pero medio difícil.
Si la revolución toma demasiado tiempo y vivimos en una época vertiginosa a más no poder, dudo que ese cambio se vaya a dar alguna vez. En este contexto, el que ve con buenos ojos conservar el estilo de vida social y política actual, es un conformista. El que quiere una revolución y un cambio de rumbo, es un utópico. Y el que trata de seguir su camino lo menos turbulento posible a través del tiempo que está acá sobre el suelo, es un indiferente. Todos culpables, opinen lo que opinen.
Por lo tanto, en la emisión del voto, ¿para dónde vamos? Por ahora, me parece mas útil intentar sobornar a la conciencia, conciliar el sueño, y buscar el cambio en nosotros mismos y en los semejantes antes de perseguir al unicornio azul.
miércoles, 30 de mayo de 2007
La hora de la verdad...
Leemos argumentaciones de todo tipo. Descalificando al contrario, exagerando ye xaltando lo propio, ninguneando problemáticas que no estén en el plan de quien se quiere subir al caballo. Cierta cantidad de kilómetros de subte por año, como la solución al cáncer, es anunciada con bombos y platillos. Porque seguramente será la solución al hambre que pasan los miles de marginados del conurbano. Escuelas con gas para calefacción, como si fuese una novedad y no tuviesen que estar calefaccionadas correctamente desde hace décadas. Nuevo sistema educativo, uno más en este tiempo. Vamos para la decena de modificaciones educacionales, y una peor que la otra.
Las coaliciones políticas merecen un párrafo aparte. El que nunca me miró, hoy es mi mejor amigo. El dictador sde abraza con el carapintada, el zurdo se besa con la èlite. Todo parte del juego que todos jugamos de chicos, el de la silla. Quien se sienta primero en el lugarcito que tanto anhelan todos. Hay pocos asientos y muchos corriendo alrededor. Cuando se apague la música, se puede sentar cualquiera. Pero algo me dice que no va a haber mucha diferencia.
El padre dolido, el que movilizó a miles en reclamo de más seguridad social simplemente para concientizar a la sociedad y lograr cambios drásticos en el sistema, hoy recorre la provincia de la mano de el presidente del club de fútbol más exitoso del país. Propone candidatos, agenda política, mano dura y, de paso, un rinconcito propio. Está bien, al día de hoy eso no es seguro, pero apuesto que no será muy falso en un futuro cercano.
Mientras tanto, el país está en vilo por eso. Ya no importan los conflictos docentes de Santa Cruz, de Salta, de todo el país. Es más urgente ver si el actual Jefe de Gobierno es Licenciado o no. Datos menores, como los 16 muertos por una simple ola de frío no requiere atención en el momento, pero si hay que apurarse por comprar estufas eléctricas para que los chicos no tengan frío y los papás voten contentos. Después, sacamos los calentadores temporales y a otra cosa. Tantas realidades queya vivimos y de las que no aprendemos, deprimen. El poder de los medios de comunicación utilizado en desviar atenciones de los puntos conflictivos de verdad, porque la nube de humo es una estrategia importantísimo.
"Va a estar bueno Buenos Aires", dice el slogan de cierto candidato bigotón (cualquier relación con otra persona indeseada del club que este mismo sujeto dirige es pura y exclusiva alevosía mía). Estaría bueno que pensemos un poquito más, diría yo. Algo si es seguro: la pelea por el silloncito tiene capítulos de sobra y faltan muchos. Se van a matar por ganárselo tres individuos de traje con poca capacidad de criterio, y nosotros vamos a estar en la vigilia de ello. ¿Va a estar bueno?
domingo, 15 de abril de 2007
Me la veía venir...
El padre del chico secuestrado y asesinado propuso nombres para la lista, y ahora se suma al tour de campaña que hace Mauricio Macri por toda la provincia de Buenos Aires, en busca de fortalecer su presencia en todo el territorio de cara a las elecciones.

Aún con ese cruel dato, el del rechazo a la participación partidaria (mayormente por el escepticismo fomentado por las organizaciones políticas), el 70% de los que respondieron aseguraron su intención de ir a votar aunque el voto no fuese obligatorio. Y algunos más también aseveraron que el sufragio importa y hace la diferencia.
Se podría entender como una intención generalizada de dar una opinión, pero no tomar parte de la politiquería imperante en nuestro país. Y es grave, teniendo en cuenta la edad de los que respondieron las preguntas. Pero... ¿cómo tener fé en una clase dirigente como la nuestra o en un cambio de rumbo a esta altura del partido? La sociedad en sí ya está corrupta, eso no es ningún secreto. Y se potencia si el mayor símbolo de justicia social se alía con la ultraderecha para encontrar asientos en las instituciones gubernamentales. Y se agranda si uno de los candidatos a gobernador porteño posee más de 22 millones de pesos en patrimonio declarado (hay que sumar todo lo que no esté a su nombre o sin declarar). Y se hace extremo cuando un postulante para Presidente de la Nación admite que dió la orden de reprimir a docentes, con todos los matices que ese tema pueda llegar a tener.
No es una época de certezas, ni mucho menos. Pero con acontecimientos como éstos, vamos de mal en peor.
viernes, 1 de septiembre de 2006
Política social...
Francamente, no me importa. Lo que si me puede llegar a quitar el sueño es ver como se tergiversan los valores, como se usa el dolor de padres, hermanos, hijos y amigos de "víctimas de la inseguridad", como le llama este señor a los fallecidos o desaparecidos en diferentes tragedias, y me molesta de sobremanera que se explote esta imagen triste de doloridos seres cercanos para ejercer presión política, mediática y simbólica, sobre todo.
Fuente: LaNación.com
No pretendo tratar de disminuir la verdadera envergadura que tiene hoy en día en nuestro país la inseguridad en general. Pero usar estos hechos para beneficio propio es grave. Y dejarse convencer es aún peor. Ya sea por ignorancia o por alguna otra situación personal, millones de personas están dejando que les impongan una imagen de este nuevo héroe patriota que mediante la aplicación de nuevas leyes más firmes y más duras pretende curar un mal que viene de mucho más abajo.
Tratar con represión la delincuencia es aumentar el problema, es vez de disminuirlo. No creo que sea tan difícil de ver: pese a lo que digan las estadísticas que sostienen que algunos presos de hecho se reforman luego de una pena carcelaria, son la minoría, y aumentar el número de prisiones y reformatorios juveniles no va a servir de nada si no lo ayudamos con políticas sociales de fondo, que erradiquen conflictos que se dan en todos los ámbitos y sectores sociales de la vida cotidiana.
No pretendo yo dar la solución en un pequeño escrito como éste. Simplemente quiero plantear una visión que me parece se está escapando al grueso de nosotros. No me pongo en posición de erudito por ello tampoco, sólo quiero tratar de buscar una guía que nos ayude a desenmascarar un reclamo de corazón por puro dolor de otra mentira política más.
martes, 1 de agosto de 2006
La guerra de las opiniones...
Las frías estadísticas nos hablan de decenas de muertos en diferentes ataques, pero no pueden reflejar la cruda realidad que se vive en zonas de guerra. Las únicas carreteras que quedan (todavía) sin destruir y sin bombardear son utilizadas como pistas de escape hacia la esperanza de al menos seguir viviendo, sea donde sea, y como sea.
El partido político de Hezbollah condena públicamente a su Estado vecino. Con razón, seguramente. Pero eso no es suficiente, a veces. Se puede decir la verdad, pero hay que tener criterio y autoridad moral. Su brazo armado no sólo ha cometido algunos de los atentados más aberrantes contra población civil no solamente israelí, y como argentinos sabemos de que se trata. Se cree que es uno de los principales responsables de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA, ambos en Buenos Aires. También está asociado a otros grupos fundamentalistas como Hamas, y es sostenido tanto económica como ideológicamente por poderosos del Oriente como Irán. Entonces, ¿quién tiene razón? ¿Cómo debe terminar esto?
La teoría pacifista sería algo así como lograr la estabilización de ambos estados sin conflictos entre ellos, o de una nación unificada, sin ideología religiosa dominante, y con participación deocrática de ambos sectores, asi como de otros grupos minoritarios también. Pero todos saben que esto será imposible, y que la única solución posible es la rendición o desaparición de alguna de las dos partes involucradas.
En este contexto, los intelectuales más reconocidos del mundo, y otros que no somos ni lo uno ni lo otro, nos dedicamos a emitir opiniones incesantemente, como máquinas de escupir idioteces disfrazadas de análisis socio-políticos. El día que comprendamos que hablar para figurar no ayuda en nada, quizás comencemos a vislumbrar una salida a muchos de nuestros problemas.
Ja, yo hablaba de autoridad moral. Y me la acabo de quitar solo.
jueves, 15 de junio de 2006
Una clase de sentido común...
¿Qué es lo grave? Que Ariel es el primero de una larga fila de chicos, miles de chicos, que pasan corriendo por aulas, puertas, pasillos y patios para poder ser parte de lo que para los argentinos es más que un evento deportivo. Es algo social, es algo personal, es algo que se lleva adentro y que no se puede eludir.
¿Quiénes se favorecen con la decisión de no transmitir en vivo y en directo los partidos de la Selección en el Mundial de Alemania? Los alumnos no, porque ni prestan atención a la clase que se les está dando, mas preocupados por lo que pasa al otro lado del mundo. Los profesores tampoco, pierden su tiempo dando una clase muy probablemente sin sentido, y nadie dice que no estén tampoco pensando en la pelota que rueda en otro lugar. Si los chicos que asisten a clases no tienen una conclusión postiva de esta medida, ya pierde todo sentido, dado el hecho que lo más importante del sistema educativo es a quienes se educa.
¿Está bien parar clases de Matemática, Geografía, Biología, Historia o Química por un simple partido de fútbol? Habrá que decidir si ese juego, en nuestra sociedad, es o no lo suficientemente importante como para justificar la medida. Para algunos si, para algunos no. ¿Para mí? Se pueden alargar los horarios escolares, y recuperar clases. Pero la experiencia de sentir un mundial, no.