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jueves, 14 de julio de 2011

De redes, contactos y círculos...

Google presentó su nueva red social. Después de algunos intentos fallidos, incluso cuando se trataba de proyectos muy ambiciosos, parece que ahora dió en la tecla. Aparece la comepetencia más grande para Facebook, al fin. Sumado esto a una potente estrategia gigante de unificar los servicios más utilizados de la actualidad como el buscador, GMail, Reader y demás. Y en Google Plus, como se denomina la nueva red social, abundan los comentarios de comparación con la más grande de las redes sociales, sobre cómo Google desarrolló un mejor producto, de las ventajas y características nuevas. Pero me llama la atención otro aspecto.

También abundan los comentarios sobre el tema de la cantidad de usuarios, de la masificación de la red social y de cómo eso va a afectar la actual "paz" de la nueva joya de internet.

Es curioso, por lo menos. Parece que estamos destinados a hablar de igualdad de oportunidades, pero nos molesta que todos los demás tengan acceso a lo que a nosotros tanto nos gusta. Hay un artículo que se titula "Por qué tu mamá no va a usar Google Plus. Y por qué eso me encanta.", que grafica exactamente la idea de la mayoría de los nuevos usuarios de la "Primera Generación" y cómo se sienten invadidos en su nuevo espacio. Se quedaron sin Twitter, ahora universalizado por el uso de famosos y millones de cholulos que los siguen. Se quedaron sin Tumblr y Orkut, porque sus modelos no demostraron ser lo suficientemente atractivos económicamente para hacerlos crecer. Y ahora la masa va por su último rinconcito, aunque éste sólo haya existido por menos de un mes. Las BlackBerry dejaron de ser para empresarios y freaks, para pasar a ser de modelos y futbolistas.

Habrá que ir saltando de novedad en novedad, para poder seguir teniendo el privilegio de pertenecer al selecto grupo que tiene acceso a lo más nuevo, y cuando la gilada le ponga sus manos encima, salir huyendo a buscar otro rinconcito, para no dejar de pertenecer. No?

lunes, 7 de junio de 2010

Háganles leer algo de Sarmiento, de Rivadavia. Disimuladamente...

El hombre de bigotes se acercó caminando despacio. Ese camino de tierra al costado de la ruta era el único refugio para el intercambio. Al menos desde allí, la imagen de los campos que estaban garantizando destruir no era tan clara, por lo que sus remordimientos se escondían por algunos momentos. La carpeta que tanto había mostrado ya a esta altura del día se abría una vez más para dejar escapar cuatro sobres con la misma suma.

- Pueden quedarse tranquilos, muchachos -les dijo-, esto es de lo más común. Cada uno se queda con una de las comisiones y le da la otra a la familia. Van a ver que se los agradecen. Hoy cien de éstos le compran algo de comida a los pibes por unos días, y los viejos se conforman con poco, porque no les queda otra. Háganme caso, no tiene sentido explicarles las razones, no van a entender igual. Les garantizo que no va a ser tan malo como dicen en los diarios.

Los dos concejales barriales lo miraron con un dejo de consternación, resignación y tristeza. Sabían lo que estaban haciendo. Eran pobres, no tontos. José se sentó en el suelo, y apoyó la espalda contra una piedra grande, al costado del camino. No sabía si llorar o hacerse el duro. Por la ruta no pasaba más que un auto cada algunos minutos. El silencio era casi posesivo.

El hombre de bigotes siguió hablando, como si no entendiera que el Negro le estaba rogando con su mirada que simplemente se callara y volviera por donde vino. Ya se habían vendido, ya habían aceptado ser uno más de la categoría de hombres por la que tanto habian sufrido en días anteriores.

- Son empresas internacionales, han hecho esto en todo el mundo. Saben lo que hacen. Le va a venir bien a la zona, va a generar muchas fuentes de trabajo, ustedes pueden volver y decir eso, para que los demás se queden tranquilos.

José se levantó, las lágrimas ya se le escapaban, no tenía la fuerza para ocultar que se sentía no sólo un traidor de todos sus coterráneos sino también de sí mismo. Y comenzó a caminar solo, directo a la ruta, sin saber si volvía a su casa o enfilaba para otro lado, donde nadie lo conociera y supiese que vendió su alma por cien billetes, por menos de la comida de una semana. Miró como el camión pasaba, majestuoso, por la ruta. Como una señal del destino.

- Qué casualidad, justo la biblioteca ambulante -acotó el bigotudo-. Ahora se va para Uaque, pero después va a psar por el pueblo y quedarse un par de días. Lleven a los chicos, y a todos los que puedan. Háganles leer algo de Sarmiento, de Rivadavia. Disimuladamente. De a poquito van a comenzar a entender por qué ustedes hicieron lo que hicieron.

El Negro corrió, lo golpeó en la cara, tiró los dos sobres y se llevó del brazo a José, mientras éste rompía los billetes al trote.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Corazonado...

Casi como si fuera una indirecta, el post número 100 es el último que se escribió en este blog por mucho tiempo. Pero acá estoy, dispuesto a no dejarlos en paz mientras Blogger siga dejándome (lo cual es misteriosamente mucho tiempo ya).

Muchas cosas puede venir a la mente, pero las vamos a dejar para más adelante. Por ahora me quedo con una reflexión banal y casi me animaría a decir un poco estúpida: Facebook está sensible.

Si, leyeron bien, está sensible. Algo lo tocó, lo afectó, lo puso mimoso. Incluso tengamos en cuenta que me refiero a "él" como si de hecho constituyera alguna clase de entidad. Pero es cierto, sea lo que sea (algunos creen en Dios, otros en Zeus, algunos muchos millones en Alá, yo personalmente creo en el Burrito Ortega, por qué no haber alguien que crea en Facebook), lo ha conmovido tanto que comienza a cambiar su filosofía de vida.

Antes nos llenaba la pantalla de inicio, o muro de inicio, o index, o sea lo que sea eso que vemos cuando entramos, miles o cientos o decenas (dependiendo de su popularidad en el mundo Facebook de amigos que nunca le interesaron tener o gente que ni siquiera conoce ni conocerá) de notificaciones, avisos, peticiones, requerimientos, amenazas, cartas documento y demás yerbas. Eso fue decayendo. OK, en realidad no decayó, pero muchos aprendimos a usar el bendito "Ocultar" para olvidarnos de estúpidos juegos, encuestas, frases del día, y demás por toda la eternidad. Pero un día... un día él se percató que lo estábamos olvidando, y volvió a pedirnos perdón, con toda su humildad.

Francamente, ahora sí puedo contestar a la pregunta "¿Qué estás pensando?". Estoy pensando en aceptar. Al fin y al cabo, me lo solicita de corazón! (Aunque sin acento, lo admito)

jueves, 28 de mayo de 2009

Lentes de contacto...

Ya terminando la escuela, se dio cuenta que había algo que le andaba faltando. Que no estaba del todo completo. Le costaba en las clases, afuera de ellas, desde la casa hasta en un paseo por el centro de la ciudad. En una reunión con amigos o en un congreso de negocios. A medida que los años pasaban, estaba cada vez más de acuerdo en que estaba necesitándolos.

Pero hay que ver como es esto. Primero hay que admitir que se tiene un problema, una necesidad, casi una urgencia. Después, interiorizarse, animarse a hablar y conocer los pormenores de las soluciones al caso. No es fácil. Y más cuando es algo tan poco común, o que tan poca gente cree que necesita, aunque bien podría ser un producto de uso masivo.

Un día, hablando con ella, con ese ser que le podía desde quitar el sueño hasta llenar el alma, se dio cuenta. Pensó algo, y dijo otra cosa. Cometió un error profundo que nunca sabrá si pudo remediar. Y fue el momento de decidirse por acudir al especialista.

Buscó y buscó, golpeó puertas y visitó consultorios. Nadie supo entenderlo ni atenderlo. Algunos querían reírse, otros echarlo. Uno le recomendó un psiquiatra.

Se nota que en nuestra sociedad no hay lugar para los que necesitan anteojos para leer la vida.

domingo, 8 de febrero de 2009

La vuelta...

El primer post de la vuelta es muy literal. Estoy en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Uruguay, esperando para que sea la hora de volver a casa luego de una semana de puro descanso. Los lugares son hermosos, la gente muy hospitalaria, hay buenos servicios e infraestructura.

Pero todo tiene un 'pero'. Por lo menos en esta vida o para mi. El cyber del aeropuerto tiene la impresora sin tinta, por lo que un desprevenido que deja las cosas para último minuto como yo tiene que comenzar a hablar con cuanta Atención al Cliente haya en mi línea aérea para que me lo impriman ellos, ya que son tan buenitos y tienen en los dólares que les pagué un buen margen de ganancia.

La vida no es justa. Pero al menos las vacaciones fueron sabrosamente aprovechadas. A la vuelta, vuelteo un poco más. Salud.

jueves, 1 de enero de 2009

Años que van y vienen...

Felicidades para todos los que estén leyendo esto, espero que hayan tenido una muy feliz tarde de 31 de Diciembre--

Ah, cómo? Hay que festejar el Año Nuevo? Y... pregunto, así como quien no quiere la cosa... qué diferencia hay entre ayer y hoy? El nueve en lugar del ocho al final del almanaque genera algo notorio?

Digo... yo sigo laburando en los mismos horarios de siempre, en el mismo lugar de siempre, estudiando lo mismo de siempre y si me dolía la cabeza ayer, me duele hoy y es probable que mañana siga igual.

Y para que no me acusen de amargo... tengo en casa una heladera llena de comida navideña. Llamo a la solidaridad de quien quiera venir a deglutirlo. Hay turrones, panes dulces, budines, carnes rellenas con otras carnes, ensaladas y tortitas dulces y saladas para todos los gustos. Por mi parte quiero volver a la comida normal, urgente!

Felicidades para todos, pero nada en especial. Les deseo lo mismo que la semana pasada o hace seis meses. Salud.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Soy poco original: estuvo Fabuloso...

No, nada de filosofía argumentativa, nada de postulados sobre descubrimientos de la conducta humana, nada de análisis sobre la sociedad a partir de las marcas de Leche Condensada. Hoy ni siquiera mucho texto. Solamente un reconocimiento a una de esas bandas que generan fidelidades a través de los años y que después de mucho tiempo vuelven con la misma fuerza que antes.

fabulos

A esa banda que anoche puso en el Estadio Córdoba a 18.000 gentes de los pelos y que me hicieron romperme las manos en aplausos. Son Fabulosos, si.

fabulos2

jueves, 27 de noviembre de 2008

El enemigo de Facebook...

OK, lo entiendo, no me quiere. Ya sea a través de sus encuestas, sus grupos o sus aplicaciones, la red social de redes sociales no me quiere.

El día era bello y la vida me sonreía. Me llegó una encuesta para responder en el Cara de Libro, y ahí fui, el título me llamaba la atención: "¿Le eres útil al mundo?". Por supuesto, contesté lo más honestamente posible mientras me sonrojaba por dentro por la dureza de algunas respuestas posibles. El momento de espera terminó y la pantalla mostró el veredicto: "No sé que haces todavía en este mundo.", las palabras resonaron como si me las hubiesen echado en cara de a sílabas. Luego de algunos comentarios más, la sentencia terminaba en "Ojalá te vayas pronto.". Duro.

Sin hacerle caso, y pensando que el muchacho que hizo dicho cuestionario había tenido simplemente un mal día, seguí con mi vida. Cuando llegó otra, pensé que era mi redención: "¿Te mereces un lugar en el Infierno?". Ahora era la chance: respondía correctamente y luego podría hacer alarde de una respuesta estilo "Por supuesto que no! Eres un Ángel Guardián!". El impacto fue duro. "Un palco con el Diablo". Sin anestesia.

Después de haber tratado de compensarme con los besos que doy, lo caballero que soy, la suerte que tengo, la inteligencia que me reluce... hoy volvió por mi.

Es uno de esos juegos que envician, que le hacen a uno molestarse por mejorar. Mi mejor puntaje era decente, pero podría ser mucho mejor y me había resignado a navegar por la mediocridad. Mi estimada hermana, por pura competitividad, necesitaba pasar a un compañero en la tabla, y aunque no soy ningún genio, mis puntajes siempre eran más altos, por lo que solicitó mi ayuda, jugando con su usuario.

No solamente hice el puntaje más alto de mi vida: pasé a todos sus amigos, mis amigos y los amigos de ambos. Claro, con su nombre. Volví a mi computadora enfurecido. Me dispuse a jugar una partida más y por lo menos igualar ese puntaje bajo mi nombre, y al menos no quedar humillado por mi propia estúpida capacidad de hacer el récord de mi vida cuando juego a nombre de otro: hice todo igual, tal cual la vez anterior... no llegué, me quedé a 50 puntos. Se me retuercen las venas y me acogotan el amor propio hasta el homicidio.

Facebook no me quiere, goza con mi miseria.

miércoles, 29 de octubre de 2008

El otro lado de la evolución...

Llegó otro quiebre en la tecnología, otro "antes y después" ha sido marcado en el mundo actual. Facebook es de esos fenómenos que marcan la historia, que quedan en la memoria de los que vivieron su surgimiento, tal como los que vieron los primeros pasos de internet, los primeros programas mensajeros, las salas de chat, el email, los blogs. Hoy, son las redes sociales. Y entre todas ellas, Facebook marca el camino.

Con opciones para compartir absolutamente todo, desde escritos hasta fotos y videos, desde cebar mates hasta tomar cervezas, descubrir a qué dibujo animado nos parecemos más o qué nivel de inteligencia emocional poseemos, es todo un hallazgo. Ayer mismo pude descubrir que tan útil le soy al mundo. Dicho sea de paso, la respuesta no fue muy motivadora.

Dentro de los tantos campos que podemos llenar en nuestro perfil, tenemos nuestro estado sentimental. Cuidado con lo que pongan aquí, o cuando lo vayan a cambiar. Alguien puede salir herido. Gravemente herido. Ah, no, puede haber muertos, inclusive. ¿Les parece poco? Hay perros que se postulan para cargos políticos, y muchas cosas más. Todas igual de interesantes.

Cuidado, futuro. ¡Allá vamos!

viernes, 24 de octubre de 2008

No me miren...

La vergüenza por haberlo hecho era demasiada. No podía ni mirarlos a los ojos, ni siquiera mirar su propio reflejo en el agua. No es que haya causado una tragedia, pero de todas maneras la humillación auto-proporcionada era cataclísmica.

Si, un montón de palabras de más, pero es que no alcanzan los textos para describir tamaño sentimiento. Si por lo general una imagen dice más que mil palabras, y un gesto habla más que mil imágenes, hagamos la cuenta de lo que puede valer una imagen que retrata un gesto. Y más cuando es una demostración de la más pura y verdadera vergüenza propia.

Queriéndolo o no, quizás sin saberlo, demostró con sus acciones que el avestruz no es el único animal sobre este planeta Tierra que puede esconder la cabeza luego de haber tirado la piedra. Momento... no era así, pero algo parecido. Contemplen el sufrimiento y sientan la compasión por la tristeza divina.



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Vislumbro una sonrisa en sus rostros. Insensibles.