jueves, 8 de octubre de 2009

De besos...

Ivette, volvió a recitar.

Ahora les digo: miren mis mejillas
-Y aquí es donde se empieza a jugar fuerte-
Se puede besar una, que es la vida...
Se puede besar otra, que es la muerte.

Manuel Mandeb se levantó rápidamente. Se acercó a Ivette y le puso las manos sobre las mejillas. Entonces recitó.

Nadie vaya a copar. A mí me toca.
Yo soy el que ha venido para eso.
El jugador que apostará en tu boca
a la vida y la muerte con un beso.

Y la besó.

Fragmento del cuento "Las tetas de Devoto" de "El libro del fantasma", de Alejandro Dolina.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Corazonado...

Casi como si fuera una indirecta, el post número 100 es el último que se escribió en este blog por mucho tiempo. Pero acá estoy, dispuesto a no dejarlos en paz mientras Blogger siga dejándome (lo cual es misteriosamente mucho tiempo ya).

Muchas cosas puede venir a la mente, pero las vamos a dejar para más adelante. Por ahora me quedo con una reflexión banal y casi me animaría a decir un poco estúpida: Facebook está sensible.

Si, leyeron bien, está sensible. Algo lo tocó, lo afectó, lo puso mimoso. Incluso tengamos en cuenta que me refiero a "él" como si de hecho constituyera alguna clase de entidad. Pero es cierto, sea lo que sea (algunos creen en Dios, otros en Zeus, algunos muchos millones en Alá, yo personalmente creo en el Burrito Ortega, por qué no haber alguien que crea en Facebook), lo ha conmovido tanto que comienza a cambiar su filosofía de vida.

Antes nos llenaba la pantalla de inicio, o muro de inicio, o index, o sea lo que sea eso que vemos cuando entramos, miles o cientos o decenas (dependiendo de su popularidad en el mundo Facebook de amigos que nunca le interesaron tener o gente que ni siquiera conoce ni conocerá) de notificaciones, avisos, peticiones, requerimientos, amenazas, cartas documento y demás yerbas. Eso fue decayendo. OK, en realidad no decayó, pero muchos aprendimos a usar el bendito "Ocultar" para olvidarnos de estúpidos juegos, encuestas, frases del día, y demás por toda la eternidad. Pero un día... un día él se percató que lo estábamos olvidando, y volvió a pedirnos perdón, con toda su humildad.

Francamente, ahora sí puedo contestar a la pregunta "¿Qué estás pensando?". Estoy pensando en aceptar. Al fin y al cabo, me lo solicita de corazón! (Aunque sin acento, lo admito)

jueves, 28 de mayo de 2009

Lentes de contacto...

Ya terminando la escuela, se dio cuenta que había algo que le andaba faltando. Que no estaba del todo completo. Le costaba en las clases, afuera de ellas, desde la casa hasta en un paseo por el centro de la ciudad. En una reunión con amigos o en un congreso de negocios. A medida que los años pasaban, estaba cada vez más de acuerdo en que estaba necesitándolos.

Pero hay que ver como es esto. Primero hay que admitir que se tiene un problema, una necesidad, casi una urgencia. Después, interiorizarse, animarse a hablar y conocer los pormenores de las soluciones al caso. No es fácil. Y más cuando es algo tan poco común, o que tan poca gente cree que necesita, aunque bien podría ser un producto de uso masivo.

Un día, hablando con ella, con ese ser que le podía desde quitar el sueño hasta llenar el alma, se dio cuenta. Pensó algo, y dijo otra cosa. Cometió un error profundo que nunca sabrá si pudo remediar. Y fue el momento de decidirse por acudir al especialista.

Buscó y buscó, golpeó puertas y visitó consultorios. Nadie supo entenderlo ni atenderlo. Algunos querían reírse, otros echarlo. Uno le recomendó un psiquiatra.

Se nota que en nuestra sociedad no hay lugar para los que necesitan anteojos para leer la vida.

viernes, 17 de abril de 2009

El enamorado y la muerte...

Ella:
- Fue una gran mentira todo lo que sucedió.

Muerte:
- No hay existido nunca la mujer que tanto amó.
- Su vida se consumió solo por una ilusión.

Él:
- Yo sé que hay una verdad: no es mentira mi dolor.

Muerte:
- Vamos, no se engañe, créame, será mejor.
- Trampas de la nada son el arte y el amor.
- Todo lo que ha sufrido, al final será olvido.
- Tan solo la muerte es verdadera, sepaló.

Coro:
Avívense, despiértense,
que los que escuchan son también,
como muñecos de cartón,
sin voluntad ni decisión.
Toda esperanza y todo amor...
...no es más que una ilusión.

Fragmento de "El Enamorado y la Muerte", último número de la Opereta "Lo que me costó el amor de Laura", de Alejandro Dolina.

martes, 7 de abril de 2009

Cuesta ganar dinero...

El tiempo es dinero. Frase vieja y sabia si las hay.

Estamos en un momento de crisis mundial, recesión económica, inestabilidad social, goleadas de la Selección Nacional en Bolivia. Hago y hago cuentas... a ver si me ayudan.

Es de saber popular y bien conocido que una persona medianamente normal (si es que existe alguna) duerme entre 6 y 7 horas de promedio por día. Fantástico. Es una necesidad básica del cuerpo, y aparte un gusto enorme (los que compartan mi gusto por hacer fiaca me comprenderán).

Trabajar, suponiendo un trabajo normal, en blanco, con todas las de la ley, cuesta (en promedio) 8 horas diarias. Promedio, a veces la inflación hace que cueste un poco más sin poder quejarnos al respecto.

Digamos que a alguien se le ocurre estudiar. Nada exigente, no pongamos un ejemplo extremo, no vamos a decir que aparte de trabajar ocho horas se me va a ocurrir estudiar Medicina, Abogacía, Física Nuclear o Cine, pero digamos que me ocupe unas 4 modestas horitas por día, promedio entre cursar, estudiar, o hacer trabajos para la carrera en cuestión.

Hasta acá, si mi mente renegada de matemáticas no me falla, tengo 19 horas por día, promedio, ocupadas en actividades normales. Básicas para el funcionamiento de cualquier persona.

Claro, no me voy a olvidar: si hablamos de funcionamiento básico, tenemos que hablar de tres momentos al día para comer (suponiendo que desayunemos, almorcemos y cenemos, como algo normal), asearnos (una ducha no viene mal de vez en cuando) y ocuparnos del movimiento de elementos que esas dos cosas suponen. Me arriesgo con un número, diría que 3 horas por día las tenemos ahí.

Hasta este momento me olvidé a propósito de varias cuestiones que pueden ser normales para todos, como suponer que tengamos un traslado de casa al trabajo o a la facultad y visceversa. Nada de eso.

Por último, y como accesoria legal del día, digamos que nos gustaría disfrutar un poco de nuestra vida, cuerpo y mente: el momento de ver televisión, leer un libro o simplemente llorar de alegría porque ese día no tuvimos que hacer nada de más... porque a esta altura, me quedan (de nuevo, si no me falló la calculadora solar que tengo en las neuronas), 2 horas para hacerlo.

Vivimos en un mundo práctico. Casi no hay aspecto de la vida que no se pueda medir en estadísticas, números y cálculos. Pucha, si hasta ya hay científicos suizos que dicen poder medir el amor. Entonces, yo me voy a hacer el científico suizo por un rato, y me propongo una tabla de prioridades en base al costo de tiempo=dinero que tiene vivir.

Prioridad = Trabajo (8 horas).
Prioridad = Dormir (7 horas).
Prioridad = Estudiar (4 horas).
Prioridad = Comida e higiene (3 horas).
Prioridad = Ocio (2 horas).

Mi escasa capacidad mental sólo me deja entender que lo que más cuesta, es ganar dinero. Que curioso... creo que ya lo sabía.

jueves, 2 de abril de 2009

Frases célebres...

Yo, desaparecido? No, nunca. Ustedes están divagando...

Por variadísimas razones, y sobre todo una falta de inspiración algo monumental, anduve con pocas letras sobre el papel en este último tiempo. Y es curioso que justamente lo que me abrió el hambre de teclear un rato haya sido justamente una reflexión sobre el mismo tema.

Leí por ahí un fragmento de texto que hablaba de la necesidad de ciertos pseudo filósofos de dejar, más allá del núcleo central de sus ideas, una frase que cierre y que llame la atención. Es casi un requisito para legitimar todo lo que se dijo anteriormente, hay que dejar el boom para el final. Eso no es nada nuevo, se ve todos los días en cualquier noticiero o cualquier entrevista: una noticia no es noticia si el protagonista no tiró la frase para el título. Y muchas veces si no la tira, se la inventa, o se la saca de contexto y se la arma, siempre entre comillas, para generar el efecto que se busca.

Quizás mi ausencia este tiempo es una parte de eso: por más que reniegue, quizás no escribo nada porque no tengo esa frase que pueda dejar picando. Y ahí es donde me iluminé (eso es porque sin querer toqué con el codo la pared y prendí la luz del techo). Si nunca quise hacerlo, no es una razón válida para dejar de escribir y molestar al que quiera andar de pasada por este lugar.

Por ahí era una excusa más para no admitir que no tenía ganas, que estaba cansado, que soy histérico u obsesivo (chiste interno), o que cada vez se me hace más difícil disimular que no tengo nada interesante para decir... aún así, soy terco, y no se van a librar tan fácil de un delirio sin grandeza pero con un poco de perseverancia.

domingo, 8 de febrero de 2009

La vuelta...

El primer post de la vuelta es muy literal. Estoy en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Uruguay, esperando para que sea la hora de volver a casa luego de una semana de puro descanso. Los lugares son hermosos, la gente muy hospitalaria, hay buenos servicios e infraestructura.

Pero todo tiene un 'pero'. Por lo menos en esta vida o para mi. El cyber del aeropuerto tiene la impresora sin tinta, por lo que un desprevenido que deja las cosas para último minuto como yo tiene que comenzar a hablar con cuanta Atención al Cliente haya en mi línea aérea para que me lo impriman ellos, ya que son tan buenitos y tienen en los dólares que les pagué un buen margen de ganancia.

La vida no es justa. Pero al menos las vacaciones fueron sabrosamente aprovechadas. A la vuelta, vuelteo un poco más. Salud.

jueves, 1 de enero de 2009

Años que van y vienen...

Felicidades para todos los que estén leyendo esto, espero que hayan tenido una muy feliz tarde de 31 de Diciembre--

Ah, cómo? Hay que festejar el Año Nuevo? Y... pregunto, así como quien no quiere la cosa... qué diferencia hay entre ayer y hoy? El nueve en lugar del ocho al final del almanaque genera algo notorio?

Digo... yo sigo laburando en los mismos horarios de siempre, en el mismo lugar de siempre, estudiando lo mismo de siempre y si me dolía la cabeza ayer, me duele hoy y es probable que mañana siga igual.

Y para que no me acusen de amargo... tengo en casa una heladera llena de comida navideña. Llamo a la solidaridad de quien quiera venir a deglutirlo. Hay turrones, panes dulces, budines, carnes rellenas con otras carnes, ensaladas y tortitas dulces y saladas para todos los gustos. Por mi parte quiero volver a la comida normal, urgente!

Felicidades para todos, pero nada en especial. Les deseo lo mismo que la semana pasada o hace seis meses. Salud.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Coincidencias...

Podrían haber seleccionado dos noticias taaaaaan afines una con la otra?

jackson

Sin palabras.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Soy poco original: estuvo Fabuloso...

No, nada de filosofía argumentativa, nada de postulados sobre descubrimientos de la conducta humana, nada de análisis sobre la sociedad a partir de las marcas de Leche Condensada. Hoy ni siquiera mucho texto. Solamente un reconocimiento a una de esas bandas que generan fidelidades a través de los años y que después de mucho tiempo vuelven con la misma fuerza que antes.

fabulos

A esa banda que anoche puso en el Estadio Córdoba a 18.000 gentes de los pelos y que me hicieron romperme las manos en aplausos. Son Fabulosos, si.

fabulos2