Los delirios de grandeza ya son marca registrada de toda la humanidad. Acá hay algunos que no tienen ninguna intención de llegar a ningún lado. Simplemente quedar en algún lugar.
lunes, 23 de noviembre de 2015
Sensaciones...
Es cierto que no volvemos a los '90. Muy cierto. No creo que tengamos con 2001 pronto, tampoco. No es lo mismo venir de 20 años de gobiernos militares, democracias debilitadas con hiperinflación y desestabilizaciones y una década de furioso neoliberalismo destructor de industria nacional.
Venimos de 12 años de recuperación de industria y mercado interno. De suplantación de importaciones. De desarrollo económico. Con pros y contras, con ventajas y desventajas, con aciertos y errores. Pero la verdad es que la situación del país hoy no es la del '99. Es mejor, la mida quien la mida, con el indicador que más le guste. Y espero que el resultado de este cambio tampoco sea el mismo que aquella vez. Tenemos una sociedad más politizada, más involucrada, menos ingenua. Tenemos medios desenmascarados, poderes reales desnudados de su velo de impunidad.
Creo que no nos esperan los cuatro años que podrían haber sido, pero estoy dispuesto, al igual que mucha gente, a defender lo logrado e ir por más. Sin chicanas políticas, sin Cámporas, sin globos de colores. No soy optimista, pero tampoco estoy resignado. Como buena vida en democracia, desde el 10 de Diciembre me toca ser opositor, y lo seré con mucho orgullo, aceptando los aciertos y criticando los errores. Reconociendo lo que se pudo haber hecho mejor o lo que se hizo mal.
Pero me quedo con una idea: no fueron 12 años en vano. No serán indiferentes en la historia Argentina, y por eso estoy agradecido. Creo firmemente que avanzamos muchísimo más de lo que retrocedimos, y por eso también creo que el cierre de este ciclo y el comienzo de uno nuevo no merece rendirnos. Por todo lo que se logró, por corregir todo lo que se pudo haber hecho bien, por ir hacia adelante, de cualquier lado de la vereda. Por la AUH, por YPF, por Aerolíneas, por la movilidad jubilatoria, por la industria nacional, por las fuentes de trabajo, por el aumento del consumo y la mejor calidad de vida de todos.
Gracias por tanto, perdón por tan poco, no perdamos la memoria, miremos para adelante y mejoremos todos.
sábado, 7 de noviembre de 2015
Modo Hippie ON...
Para mi, la opción que yo quiero es la mejor por obvias razones. Pero para otros la otra opción es aún más obvia por aún más obvias razones. Yo no soy dueño de la verdad y ellos tampoco. Lo único que es cierto, es que cuando todo esto termine, nosotros vamos a seguir todos remando en el día a día, tratando de hacer lo mejor para cada uno, para nuestras familias, para nuestro entorno, para la vida.
Estoy viendo muchas (des)calificaciones personales basadas en la elección política de cada uno. No está bueno. Mis amigos van a seguir siendo mis amigos con cualquier gobierno. No importa que tan desacertados yo esté convencido que ellos están en su decisión, y viceversa. Mi familia igual, mis conocidos lo mismo. Me encanta que podamos votar en paz lo que mejor nos parezca, aunque la decisión de la mayoría sea muy diferente a la mía.
Elijamos tranquilos. Votemos en paz. Vivamos lo mejor que podamos, que problemas en la vida vamos a tener todos, y suficientes como para andarnos haciendo enemigos por una elección. Seamos felices.
#ModoHippieOff
jueves, 1 de octubre de 2015
Motivos...
jueves, 14 de julio de 2011
De redes, contactos y círculos...
También abundan los comentarios sobre el tema de la cantidad de usuarios, de la masificación de la red social y de cómo eso va a afectar la actual "paz" de la nueva joya de internet.
Es curioso, por lo menos. Parece que estamos destinados a hablar de igualdad de oportunidades, pero nos molesta que todos los demás tengan acceso a lo que a nosotros tanto nos gusta. Hay un artículo que se titula "Por qué tu mamá no va a usar Google Plus. Y por qué eso me encanta.", que grafica exactamente la idea de la mayoría de los nuevos usuarios de la "Primera Generación" y cómo se sienten invadidos en su nuevo espacio. Se quedaron sin Twitter, ahora universalizado por el uso de famosos y millones de cholulos que los siguen. Se quedaron sin Tumblr y Orkut, porque sus modelos no demostraron ser lo suficientemente atractivos económicamente para hacerlos crecer. Y ahora la masa va por su último rinconcito, aunque éste sólo haya existido por menos de un mes. Las BlackBerry dejaron de ser para empresarios y freaks, para pasar a ser de modelos y futbolistas.
Habrá que ir saltando de novedad en novedad, para poder seguir teniendo el privilegio de pertenecer al selecto grupo que tiene acceso a lo más nuevo, y cuando la gilada le ponga sus manos encima, salir huyendo a buscar otro rinconcito, para no dejar de pertenecer. No?
martes, 22 de marzo de 2011
La crisis de la que no nos contaron...
Día a día nos bombardean (sí, a nosotros también) con nueva información, con datos, números, estadísticas, opiniones fundadas e infundadas, pánico verdadero y del implantado, de todo un poco, sobre cada situación límite vivida en los países de Medio Oriente, o de cualquier nación que no tenga un régimen occidentalista (o que lo haya tenido, pero se le haya vuelto en contra a los que mandan).
Pero después de todo esto, no nos llega ni un mísero proyectil sobre otra revolución. Una sin violencia. Una que mueve los cimientos institucionales de la democracia misma y sale andando mejor que cualquier otro cambio de poder que hayamos visto.
La tan mentada crisis mundial que vino después de la quiebra de Lehman Brothers, trajo muchísimas consecuencias. Para países grandes y chicos. Y sobre todo para estos últimos. Islandia entro en bancarrota en el año 2008, nacionalizando sus tres bancos más importantes, el Landsbanki, el Kaupthing y el Glitnir, quienes tenían entre sus clientes mayormente a ingleses y estadounidenses. El Gobierno entro en el capital, la moneda se desplomó, y el FMI y los países vecinos comenzaban a inyectar capitales para paliar la situación, y de paso condenar a Islandia a una buena cadena de intereses eternos (los argentinos sabemos de qué se trata).
Con todo esto en mente, comenzaron a realizarse protestas pacíficas de ciudadanos que resultaron masivas, y que dieron con la renuncia no sólo del Primer Misnitro Geir H. Haarden, sino con la de todo su Gabinete, en manada. Y como si fuera poco, luego de un referéndum negativo al pago de los acreedores (el No ganó con un tremendo 93%), se comenzó la reformulación de su Constitución (que estaba casi copiada textualmente de otras de países nórdicos cercanos como Dinamarca), y hoy por hoy el Gobierno está conformado por una alianza (de verdad, no como las de acá) entre sociales-demócratas y una izquierda moderna.
Todo esto es un gran caso para estudiar y debatir días y días sobre cómo los cambios civiles e institucionales se pueden dar de diferentes modos, pero me parece que hay un tema que llama aún más la atención: ¿Cómo puede ser que a todos los medios internacionales y agencias de noticias se les haya escapado este pequeño suceso?
En El Imparcial, le preguntaron al Profesor Jaime Pastor -analista político y profesor de en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)-, sobre el tema. “Los grandes Ejecutivos europeos, como el alemán, el británico o el francés, temen el contagio y por ello propician el silencio”, sostiene el catedrático. Y es bastante creíble, dado que nos han privado de una información que se propagó solamente por la libertad de Internet para difundir.
En un mundo en el que el miedo es la principal herramienta de control y dominación vertical, es lógico que los temas de la agenda mediática se refieran al apocalipsis que se desatará en Fukushima, a las bombas atómicas de Irán, a la Guerra Santa en Medio Oriente, a las caídas de Gobiernos por una revolución violenta, a Egipto, a Libia. Ojalá podamos analizar esos hechos, igualmente importantes, con la seriedad y cautela que se merecen, pero sin dejarnos enceguecer por la cortina que nos imponen empresas que operan contra nuestro bienestar.
Más información en: El Imparcial y El Confidencial.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Viejos medios, nuevas costumbres...
- La pregunta sobre la capacidad de concentración que puede llegar a tener una persona que se ve constantemente invadida por tantos estímulos. Se compara muchas veces, y para mí erróneamente, nuestra época con tiempos anteriores en donde la lectura detenida, el pensamiento contemplativo y los tiempos menos vertiginosos daban a la mente una capacidad de razonamiento superior. No estoy de acuerdo.
- El interrogante en el entretenimiento, y qué lugar ocupa éste en nuestras vidas. Si estamos constantemente sumergidos en un mundo de tecnología que ofrece variedades de distracciones todo el tiempo, nunca se pueden separar momentos de la vida laborales, contemplativos, de descanso o de esparcimiento. Esto creo que es algo que queda en la habilidad de cada persona para poder organizar sus tiempos.
- Otro detalle, y quizás para mí el más importante, es la capacidad que tengan los medios masivos de comunicación para adaptarse a esta nueva era. Sabido es ya que los grandes medios son generadores de opinión. Y también son conocidos sus errores diarios por publicar compulsivamente notas y artículos de fuentes poco (o nada) chequeadas, lo que lleva por lo general a desinformaciones que pueden ser muy peligrosas. Aquí hay negligencia de los "periodistas" del nuevo milenio y también falta de control, quizás por desconocimiento de las herramientas, de quienes los deberían supervisar.
Es esto último algo que me parece que tenemos que tener muy presente, en un momento del mundo en que los medios se montan en una carrera desenfrenada por no perder seguidores, audiencia, clientes. Todo vale en este proceso. Desde acaparar todas las herramientas posibles que se encuentren en el espacio de internet, como estrategias de marketing y publicidad menos tradicional que nunca. Dando paso a todo un espectro de pseudo especialistas en tecnología que terminan siendo responsables de la publicación de informaciones, algo que no debería ser manejado con tanta ligereza.
Hasta ahora, casi todos los medios que han intentado esparcirse y dominar los ambientes de la web, han fracasado de una u otra manera. Habrá que ver si eso cambia en el futuro cercano.
Escucho opiniones!
lunes, 7 de junio de 2010
Háganles leer algo de Sarmiento, de Rivadavia. Disimuladamente...
- Pueden quedarse tranquilos, muchachos -les dijo-, esto es de lo más común. Cada uno se queda con una de las comisiones y le da la otra a la familia. Van a ver que se los agradecen. Hoy cien de éstos le compran algo de comida a los pibes por unos días, y los viejos se conforman con poco, porque no les queda otra. Háganme caso, no tiene sentido explicarles las razones, no van a entender igual. Les garantizo que no va a ser tan malo como dicen en los diarios.
Los dos concejales barriales lo miraron con un dejo de consternación, resignación y tristeza. Sabían lo que estaban haciendo. Eran pobres, no tontos. José se sentó en el suelo, y apoyó la espalda contra una piedra grande, al costado del camino. No sabía si llorar o hacerse el duro. Por la ruta no pasaba más que un auto cada algunos minutos. El silencio era casi posesivo.
El hombre de bigotes siguió hablando, como si no entendiera que el Negro le estaba rogando con su mirada que simplemente se callara y volviera por donde vino. Ya se habían vendido, ya habían aceptado ser uno más de la categoría de hombres por la que tanto habian sufrido en días anteriores.
- Son empresas internacionales, han hecho esto en todo el mundo. Saben lo que hacen. Le va a venir bien a la zona, va a generar muchas fuentes de trabajo, ustedes pueden volver y decir eso, para que los demás se queden tranquilos.
José se levantó, las lágrimas ya se le escapaban, no tenía la fuerza para ocultar que se sentía no sólo un traidor de todos sus coterráneos sino también de sí mismo. Y comenzó a caminar solo, directo a la ruta, sin saber si volvía a su casa o enfilaba para otro lado, donde nadie lo conociera y supiese que vendió su alma por cien billetes, por menos de la comida de una semana. Miró como el camión pasaba, majestuoso, por la ruta. Como una señal del destino.
- Qué casualidad, justo la biblioteca ambulante -acotó el bigotudo-. Ahora se va para Uaque, pero después va a psar por el pueblo y quedarse un par de días. Lleven a los chicos, y a todos los que puedan. Háganles leer algo de Sarmiento, de Rivadavia. Disimuladamente. De a poquito van a comenzar a entender por qué ustedes hicieron lo que hicieron.
El Negro corrió, lo golpeó en la cara, tiró los dos sobres y se llevó del brazo a José, mientras éste rompía los billetes al trote.
viernes, 4 de junio de 2010
La aventura del conocimiento y el aprendizaje
La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: "....haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos....."Quizá se supriman algunos... detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas. Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las "señoritas livianas", los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando "Desde el Alma" sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro. Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa. Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.Gane mucho "vento" sin esfuerzo ninguno. No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable. ¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. "Nunca termina uno de aprender" reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. "Olvide hoy, pague mañana". Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los "sistemas para enseñar lo que es bueno", "a respetar, quién es uno", etc.Todos estos cursos comienzan con la frase "Yo te voy a enseñar" y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo."Aprenda a tocar la flauta en 100 años"."Aprenda a vivir durante toda la vida"."Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje".Alejandro Dolina
jueves, 22 de abril de 2010
Quiero tiempo...
Haciendo cálculos, algo me dice que hace más de un mes que no tengo un día de recreación. Y si lo tuve, es porque dejé de hacer cosas que debería haber estado haciendo en ese mismo momento, que se atrasaron o se hicieron a las apuradas. Y, por ende, mal. Y eso no es descansar, a fin de cuentas.
Quiero un tiempo fuera. Quiero tiempo libre. Quiero tiempo de descanso. Quiero tiempo.
sábado, 6 de febrero de 2010
Mi viaje a la Argentina...
¿Y el último argentino? ¿Dónde está? ¿Dónde está el último argentino?
jueves, 12 de noviembre de 2009
Pequeño robo...
Entonces uno a la mañana se va a afeitar y ve una persona rubia (uno que es morocho), ve una persona distinta a lo que es uno. Y uno tiene tanta confianza en los espejos, que incluso prevalece esa confianza por encima de la realidad. Y uno que se sabe morocho, que ha vivido una morocha vida durante tantos años, y que ha vivido entre morochos, se ve rubio en el espejo y empieza a asumir rubias conductas.
¿Por qué? Porque desde chicos nos han dicho que el espejo no miente. Yo creo que a lo mejor ha llegado el tiempo de desconfiar del espejo. Y de pensar que a lo mejor los fabricantes de espejos tienen intereses inconfesables que nosotros no conocemos. Intereses entre los cuales figura el de lograr que nosotros nos creamos rubios siendo que somos morochos.
Así que a lo mejor, más que mirar al espejo, hay que preguntarle al de al lado. Al que también es morocho, al que vive como nosotros. A ver como nos ve, a ver que le pasa, a ver qué siente. Y, a lo mejor, hay que mirar más la realidad y menos el espejo de la realidad, porque a veces ese espejo está tendenciosamente modificado y es fraudulento.
Alejandro Dolina
Opinión en Televisión Registrada, 07/11/2009, sobre la difusión de la escalada de violencia social y las prioridades que tienen las construcciones mediáticas negativas.
jueves, 8 de octubre de 2009
De besos...
Ahora les digo: miren mis mejillas
-Y aquí es donde se empieza a jugar fuerte-
Se puede besar una, que es la vida...
Se puede besar otra, que es la muerte.
Nadie vaya a copar. A mí me toca.
Yo soy el que ha venido para eso.
El jugador que apostará en tu boca
a la vida y la muerte con un beso.
Y la besó.
Fragmento del cuento "Las tetas de Devoto" de "El libro del fantasma", de Alejandro Dolina.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Corazonado...
Muchas cosas puede venir a la mente, pero las vamos a dejar para más adelante. Por ahora me quedo con una reflexión banal y casi me animaría a decir un poco estúpida: Facebook está sensible.
Si, leyeron bien, está sensible. Algo lo tocó, lo afectó, lo puso mimoso. Incluso tengamos en cuenta que me refiero a "él" como si de hecho constituyera alguna clase de entidad. Pero es cierto, sea lo que sea (algunos creen en Dios, otros en Zeus, algunos muchos millones en Alá, yo personalmente creo en el Burrito Ortega, por qué no haber alguien que crea en Facebook), lo ha conmovido tanto que comienza a cambiar su filosofía de vida.
Antes nos llenaba la pantalla de inicio, o muro de inicio, o index, o sea lo que sea eso que vemos cuando entramos, miles o cientos o decenas (dependiendo de su popularidad en el mundo Facebook de amigos que nunca le interesaron tener o gente que ni siquiera conoce ni conocerá) de notificaciones, avisos, peticiones, requerimientos, amenazas, cartas documento y demás yerbas. Eso fue decayendo. OK, en realidad no decayó, pero muchos aprendimos a usar el bendito "Ocultar" para olvidarnos de estúpidos juegos, encuestas, frases del día, y demás por toda la eternidad. Pero un día... un día él se percató que lo estábamos olvidando, y volvió a pedirnos perdón, con toda su humildad.
jueves, 28 de mayo de 2009
Lentes de contacto...
Pero hay que ver como es esto. Primero hay que admitir que se tiene un problema, una necesidad, casi una urgencia. Después, interiorizarse, animarse a hablar y conocer los pormenores de las soluciones al caso. No es fácil. Y más cuando es algo tan poco común, o que tan poca gente cree que necesita, aunque bien podría ser un producto de uso masivo.
Un día, hablando con ella, con ese ser que le podía desde quitar el sueño hasta llenar el alma, se dio cuenta. Pensó algo, y dijo otra cosa. Cometió un error profundo que nunca sabrá si pudo remediar. Y fue el momento de decidirse por acudir al especialista.
Buscó y buscó, golpeó puertas y visitó consultorios. Nadie supo entenderlo ni atenderlo. Algunos querían reírse, otros echarlo. Uno le recomendó un psiquiatra.
Se nota que en nuestra sociedad no hay lugar para los que necesitan anteojos para leer la vida.
viernes, 17 de abril de 2009
El enamorado y la muerte...
- Fue una gran mentira todo lo que sucedió.
Muerte:
- No hay existido nunca la mujer que tanto amó.
- Su vida se consumió solo por una ilusión.
Él:
- Yo sé que hay una verdad: no es mentira mi dolor.
Muerte:
- Vamos, no se engañe, créame, será mejor.
- Trampas de la nada son el arte y el amor.
- Todo lo que ha sufrido, al final será olvido.
- Tan solo la muerte es verdadera, sepaló.
Coro:
Avívense, despiértense,
que los que escuchan son también,
como muñecos de cartón,
sin voluntad ni decisión.
Toda esperanza y todo amor...
...no es más que una ilusión.
Fragmento de "El Enamorado y la Muerte", último número de la Opereta "Lo que me costó el amor de Laura", de Alejandro Dolina.
martes, 7 de abril de 2009
Cuesta ganar dinero...
Estamos en un momento de crisis mundial, recesión económica, inestabilidad social, goleadas de la Selección Nacional en Bolivia. Hago y hago cuentas... a ver si me ayudan.
Es de saber popular y bien conocido que una persona medianamente normal (si es que existe alguna) duerme entre 6 y 7 horas de promedio por día. Fantástico. Es una necesidad básica del cuerpo, y aparte un gusto enorme (los que compartan mi gusto por hacer fiaca me comprenderán).
Trabajar, suponiendo un trabajo normal, en blanco, con todas las de la ley, cuesta (en promedio) 8 horas diarias. Promedio, a veces la inflación hace que cueste un poco más sin poder quejarnos al respecto.
Digamos que a alguien se le ocurre estudiar. Nada exigente, no pongamos un ejemplo extremo, no vamos a decir que aparte de trabajar ocho horas se me va a ocurrir estudiar Medicina, Abogacía, Física Nuclear o Cine, pero digamos que me ocupe unas 4 modestas horitas por día, promedio entre cursar, estudiar, o hacer trabajos para la carrera en cuestión.
Hasta acá, si mi mente renegada de matemáticas no me falla, tengo 19 horas por día, promedio, ocupadas en actividades normales. Básicas para el funcionamiento de cualquier persona.
Claro, no me voy a olvidar: si hablamos de funcionamiento básico, tenemos que hablar de tres momentos al día para comer (suponiendo que desayunemos, almorcemos y cenemos, como algo normal), asearnos (una ducha no viene mal de vez en cuando) y ocuparnos del movimiento de elementos que esas dos cosas suponen. Me arriesgo con un número, diría que 3 horas por día las tenemos ahí.
Hasta este momento me olvidé a propósito de varias cuestiones que pueden ser normales para todos, como suponer que tengamos un traslado de casa al trabajo o a la facultad y visceversa. Nada de eso.
Por último, y como accesoria legal del día, digamos que nos gustaría disfrutar un poco de nuestra vida, cuerpo y mente: el momento de ver televisión, leer un libro o simplemente llorar de alegría porque ese día no tuvimos que hacer nada de más... porque a esta altura, me quedan (de nuevo, si no me falló la calculadora solar que tengo en las neuronas), 2 horas para hacerlo.
Vivimos en un mundo práctico. Casi no hay aspecto de la vida que no se pueda medir en estadísticas, números y cálculos. Pucha, si hasta ya hay científicos suizos que dicen poder medir el amor. Entonces, yo me voy a hacer el científico suizo por un rato, y me propongo una tabla de prioridades en base al costo de tiempo=dinero que tiene vivir.
1º Prioridad = Trabajo (8 horas).
2º Prioridad = Dormir (7 horas).
3º Prioridad = Estudiar (4 horas).
4º Prioridad = Comida e higiene (3 horas).
5º Prioridad = Ocio (2 horas).
Mi escasa capacidad mental sólo me deja entender que lo que más cuesta, es ganar dinero. Que curioso... creo que ya lo sabía.
jueves, 2 de abril de 2009
Frases célebres...
Por variadísimas razones, y sobre todo una falta de inspiración algo monumental, anduve con pocas letras sobre el papel en este último tiempo. Y es curioso que justamente lo que me abrió el hambre de teclear un rato haya sido justamente una reflexión sobre el mismo tema.
Leí por ahí un fragmento de texto que hablaba de la necesidad de ciertos pseudo filósofos de dejar, más allá del núcleo central de sus ideas, una frase que cierre y que llame la atención. Es casi un requisito para legitimar todo lo que se dijo anteriormente, hay que dejar el boom para el final. Eso no es nada nuevo, se ve todos los días en cualquier noticiero o cualquier entrevista: una noticia no es noticia si el protagonista no tiró la frase para el título. Y muchas veces si no la tira, se la inventa, o se la saca de contexto y se la arma, siempre entre comillas, para generar el efecto que se busca.
Quizás mi ausencia este tiempo es una parte de eso: por más que reniegue, quizás no escribo nada porque no tengo esa frase que pueda dejar picando. Y ahí es donde me iluminé (eso es porque sin querer toqué con el codo la pared y prendí la luz del techo). Si nunca quise hacerlo, no es una razón válida para dejar de escribir y molestar al que quiera andar de pasada por este lugar.
Por ahí era una excusa más para no admitir que no tenía ganas, que estaba cansado, que soy histérico u obsesivo (chiste interno), o que cada vez se me hace más difícil disimular que no tengo nada interesante para decir... aún así, soy terco, y no se van a librar tan fácil de un delirio sin grandeza pero con un poco de perseverancia.
domingo, 8 de febrero de 2009
La vuelta...
Pero todo tiene un 'pero'. Por lo menos en esta vida o para mi. El cyber del aeropuerto tiene la impresora sin tinta, por lo que un desprevenido que deja las cosas para último minuto como yo tiene que comenzar a hablar con cuanta Atención al Cliente haya en mi línea aérea para que me lo impriman ellos, ya que son tan buenitos y tienen en los dólares que les pagué un buen margen de ganancia.
La vida no es justa. Pero al menos las vacaciones fueron sabrosamente aprovechadas. A la vuelta, vuelteo un poco más. Salud.
jueves, 1 de enero de 2009
Años que van y vienen...
Felicidades para todos los que estén leyendo esto, espero que hayan tenido una muy feliz tarde de 31 de Diciembre--
Ah, cómo? Hay que festejar el Año Nuevo? Y... pregunto, así como quien no quiere la cosa... qué diferencia hay entre ayer y hoy? El nueve en lugar del ocho al final del almanaque genera algo notorio?
Digo... yo sigo laburando en los mismos horarios de siempre, en el mismo lugar de siempre, estudiando lo mismo de siempre y si me dolía la cabeza ayer, me duele hoy y es probable que mañana siga igual.
Y para que no me acusen de amargo... tengo en casa una heladera llena de comida navideña. Llamo a la solidaridad de quien quiera venir a deglutirlo. Hay turrones, panes dulces, budines, carnes rellenas con otras carnes, ensaladas y tortitas dulces y saladas para todos los gustos. Por mi parte quiero volver a la comida normal, urgente!
Felicidades para todos, pero nada en especial. Les deseo lo mismo que la semana pasada o hace seis meses. Salud.